La pequeña empresa es una entidad independiente, creada para ser rentable, que no predomina en la industria a la que pertenece. Su venta anual en valores no excede un determinado tope y el número de personas que la conforma no excede un determinado límite, y como toda empresa, tiene aspiraciones, realizaciones, bienes materiales y capacidades técnicas y financieras. Todo esto le permite dedicarse a la producción y prestación de servicios para satisfacer determinadas necesidades y deseos existentes en la sociedad.
Las pequeñas empresas cumplen un importante papel en la economía del país, junto, claro está, a los autónomos, juntos representan el 80% del tejido empresarial del país. Y esto es porque al mismo tiempo que sirven de tejido auxiliar a grandes empresas –que se valen de empresas menores subcontratadas-, realizan productos individualizados frente a los más estandarizados de estas últimas.
Además, es evidente que existen actividades productivas donde es más apropiado trabajar con empresas pequeñas, que se convierten en el verdadero motor de las economías locales.